
El título del artículo es “Nunca es tarde para aprender” y trata sobre la educación de personas adultas. Uno de los entrevistados para la noticia, define la educación de personas adultas utilizando un dicho popular que dice “nunca es tarde si la dicha es buena”. Con ello, quiere referirse a los beneficios que produce en los estudiantes la adquisición de conocimientos sea en el momento que sea de su vida.
La educación de personas adultas posee unas características peculiares que la distinguen ya que permite compaginar estudios con trabajo y esta es la causa que mueve a muchos de las personas que la eligen. Además, posibilita acceder a la educación a aquellos que lo dejaron por varias causas como ganar dinero pronto, el poco ambiente de estudios en el que se movían o la desconcentración del momento. Por otra parte, la asistencia es voluntaria, aspecto positivo para quienes se nombran en la noticia.
El objetivo de los estudiantes o las motivaciones que los llevan a recibir educación de personas adultas son los siguientes: obtener títulos oficiales o de educación formal, la satisfacción personal o el poder acceder a un trabajo mejor.
Según el artículo, el alumnado sigue un perfil concreto: el 35% de la educación de adultos tiene entre 16 y 24 años, pero el 41% tiene más de 40 años. Esto quiere decir que las diferencias entre los alumnos y alumnas pueden ser de hasta 20 años en una misma aula. El perfil del alumno que asiste a los primeros tramos de la educación básica (alfabetización y culturización) es de mayor edad, mujer y desocupada.
Se habla de una novedad en la educación de adultos que es el hecho de incluir el bachillerato también como educación de adultos. Antes de esto, al terminar la Educación Secundaria de Adultos (ESA), las personas tenían que volver a un instituto y, claro, si tenían 40 o 50 años esto les frenaba a continuar sus estudios.
En cuanto a los problemas que tiene aún la educación de adultos, se cita la prueba de acceso a la ESA. Esta prueba no se actualiza desde que se implantó y no valora actitudes del ámbito científico. Por otra parte, este título se obtiene en dos años y muchos prefieren acceder directamente a la Formación Profesional y así tener en menos tiempo un título que acredite su cualificación para obtener trabajo.
La educación de personas adultas posee unas características peculiares que la distinguen ya que permite compaginar estudios con trabajo y esta es la causa que mueve a muchos de las personas que la eligen. Además, posibilita acceder a la educación a aquellos que lo dejaron por varias causas como ganar dinero pronto, el poco ambiente de estudios en el que se movían o la desconcentración del momento. Por otra parte, la asistencia es voluntaria, aspecto positivo para quienes se nombran en la noticia.
El objetivo de los estudiantes o las motivaciones que los llevan a recibir educación de personas adultas son los siguientes: obtener títulos oficiales o de educación formal, la satisfacción personal o el poder acceder a un trabajo mejor.
Según el artículo, el alumnado sigue un perfil concreto: el 35% de la educación de adultos tiene entre 16 y 24 años, pero el 41% tiene más de 40 años. Esto quiere decir que las diferencias entre los alumnos y alumnas pueden ser de hasta 20 años en una misma aula. El perfil del alumno que asiste a los primeros tramos de la educación básica (alfabetización y culturización) es de mayor edad, mujer y desocupada.
Se habla de una novedad en la educación de adultos que es el hecho de incluir el bachillerato también como educación de adultos. Antes de esto, al terminar la Educación Secundaria de Adultos (ESA), las personas tenían que volver a un instituto y, claro, si tenían 40 o 50 años esto les frenaba a continuar sus estudios.
En cuanto a los problemas que tiene aún la educación de adultos, se cita la prueba de acceso a la ESA. Esta prueba no se actualiza desde que se implantó y no valora actitudes del ámbito científico. Por otra parte, este título se obtiene en dos años y muchos prefieren acceder directamente a la Formación Profesional y así tener en menos tiempo un título que acredite su cualificación para obtener trabajo.
(el artículo referido fue publicado por EL PAIS el lunes 20 de noviembre de 2006)